Resumen de la entrevista del New Yorker a Min Jin Lee sobre American Hagwon: la diáspora coreana, su método de investigación y su ritual para escribir.

Video original: The New Yorker · 27 min, 29 de septiembre de 2026

La entrevista la hace David, del New Yorker. Por el contexto parece ser David Remnick, su director, pero el video no dice el apellido. Min Jin Lee es la autora de Pachinko.

Su llegada a Estados Unidos

  • Llegó de Corea a Queens a los 7 años, sin saber inglés. Había leído los cuentos de Grimm y esperaba castillos y carruajes. Se encontró con algo «igual que Seúl, pero sin coreanos».
  • Las cinco personas de su familia durmieron en el living de un tío que los había patrocinado.
  • Aprendió a leer en inglés enseguida, pero a hablar le costó años: tampoco hablaba en Corea. La pusieron dos años en la clase de los «lentos», mientras sus hermanas entraron directo a la de los avanzados.

De abogada a novelista

  • Trabajó dos años como abogada corporativa, y le gustaba. Renunció en 1995 sin ninguna novela en el cajón.
  • Tardó 12 años en publicar su primer libro, Free Food for Millionaires. En realidad era la tercera novela que escribía; las dos primeras eran malas. La primera la rechazó «todo Nueva York». Su receta: «Tenés que escribir novelas malas».

Su método: investigar muchísimo

  • Por ejemplo, acompaña a un plomero durante dos días. Después verifica lo que le contó, como cuántos años dura de verdad la escuela de plomería, porque la gente no siempre dice la verdad.
  • «En las contradicciones está la trama.»

El tema de toda su obra: la diáspora

  • American Hagwon cierra una trilogía sobre la diáspora coreana, que se va a convertir en cuarteto con una novela que se llamará Marshall Plan.
  • Para ella la diáspora es una condición permanente y en aumento. Habla también de diásporas dentro de Estados Unidos: gente que se muda por falta de agua, de educación o de trabajo. Le interesa mostrar que los migrantes no solo son cambiados por el lugar adonde llegan: también lo cambian.
  • Un hagwon es un centro de clases particulares pagas, la «educación en la sombra» de Corea. Los hay para todo: piano, ballet, exámenes. En Estados Unidos el equivalente serían Kaplan o Princeton Review. Su madre, profesora de piano, nunca creyó en ellos: «no podés obligar a un chico a estudiar».
  • Una escena autobiográfica: a los 6 años, una maestra de escuela pública le pegó en las manos delante de todos. Durante décadas creyó que había sido su culpa. A los 49, su madre le contó que la maestra en realidad quería plata. En el primer capítulo de la novela una madre deja un sobre con dinero en el bolso del maestro.

Sus dos frases de partida

  • Pachinko empieza con «La historia nos ha fallado, pero no importa». La historia solo registra a los gobernantes, a los ganadores y a los perdedores, no a la gente común, y ella quiere contar cómo sobrevive esa gente. Pero la historia tiene que ser atrapante.
  • American Hagwon empieza con «Las reglas del juego ya cambiaron». Según ella, eso explica la ansiedad actual: la IA, por ejemplo, llegó sin que nadie la viera venir. Aun así hay que levantarse, ir a trabajar y criar hijos. Su respuesta es el desafío: seguir adelante igual.

La novela como argumento moral

  • Quiere escribir «novelas sociales del más alto nivel», al estilo del siglo XIX. Cree que la moral importa.
  • La escena es la herramienta más poderosa: el lector entra en el conflicto, elige un bando y siente.
  • Todos los días recibe cartas de lectores de todo el mundo, de Kenia o de Irán, que le cuentan sus historias familiares. Su conclusión: si los conflictos son verdaderos, se puede ser muy específico y aun así llegar a todos.

Su ritual

  • Antes de escribir lee un capítulo de la Biblia, cosa que hace desde los 26 años. Lo copió de Willa Cather.
  • Antes leía cuatro diarios por día, y lo que escribía era preciso pero sin corazón. Ya leyó la Biblia completa siete veces. Es creyente, pero también la valora como literatura.
  • También habla de que fue parte del comité de asunción del alcalde Mamdani en Nueva York y recibió críticas por eso.

Lo que viene

  • Terminar Marshall Plan, escribir unas memorias que se llamarán Name Recognition, y después irse a Disneylandia.
  • Le enoja lo malinterpretados que son los coreanos en el mundo, y quiere dejar un retrato fiel de su humanidad.